De qué hablamos
Reformar una oficina es decidir cómo se va a trabajar en ella. Antes que los materiales están las preguntas de uso: cuántas personas, cuántas salas, qué queda abierto y qué cerrado, cuánta gente viene de fuera y dónde se la recibe. La obra es la respuesta a eso: distribución, instalaciones de electricidad, datos y climatización, acústica, iluminación y acabados.
Puede ser una reforma integral —la planta entera, a menudo al cambiar de sede— o una parcial: la recepción, las salas de reuniones, los aseos o el cambio de una planta de despachos a un espacio abierto. Cuando el encargo incluye también el proyecto de distribución y la imagen, se habla de diseño de oficinas.
Cuándo se plantea
Al mudarse a una oficina nueva, cuando la plantilla crece o se pasa a un modelo con menos puestos fijos, cuando vence el contrato y toca renegociar o irse, o cuando las instalaciones —clima, electricidad, red— ya no dan más de sí. Muchas reformas se hacen con la oficina en uso, por fases y fuera de horario, y eso hay que decirlo desde el primer día.
Qué incluye una reforma bien planteada
- Distribución: zonas de trabajo, despachos, salas de reuniones, recepción, office y archivo.
- Electricidad y datos: cuadros, puestos de trabajo, canalizaciones y cuarto de comunicaciones.
- Climatización y ventilación, ajustadas a la nueva distribución.
- Acústica: techos absorbentes, tabiquería y puertas de las salas.
- Iluminación de los puestos y de las zonas comunes.
- Acabados y aseos: suelos, techos, pintura, carpintería y núcleos húmedos.
Qué dice la norma
El Código Técnico de la Edificación (Real Decreto 314/2006) no es solo para obra nueva: se aplica también a las intervenciones en edificios existentes, y su cumplimiento se justifica en el proyecto o en una memoria firmada por un técnico competente (art. 2.3). En una oficina pesan sobre todo la seguridad en caso de incendio (recorridos de evacuación, sectores), la seguridad de utilización y accesibilidad, la protección frente al ruido y el ahorro de energía (arts. 11, 12, 14 y 15).
Si la oficina es alquilada, el contrato manda: la Ley de Arrendamientos Urbanos (Ley 29/1994) dice que los arrendamientos para uso distinto del de vivienda se rigen por la voluntad de las partes (art. 4.3) y que el arrendatario no puede hacer, sin consentimiento escrito del arrendador, obras que modifiquen la configuración del inmueble (art. 23, aplicable por el art. 30). Esto es información general, no asesoramiento: qué exige tu ayuntamiento y tu comunidad autónoma para tu local lo concreta el técnico que firme el proyecto.
Qué mueve el precio
- Los metros y el número de puestos de trabajo.
- Cuánta distribución se cambia: no cuesta lo mismo pintar y cambiar el suelo que mover todos los tabiques.
- Las instalaciones: aprovechar el clima y el cableado, o rehacerlos.
- La acústica y el número de salas cerradas.
- El nivel de acabados y de mobiliario.
- Si la obra se hace con la oficina en uso, por fases o fuera de horario.
Cuánto cuesta
No publicamos un precio por metro cuadrado: no hay una fuente pública que lo respalde y cada oficina parte de un estado distinto. El precio sale de la propuesta de la empresa de reformas tras visitar la oficina. Lo que mueve la cifra está en precio de la reforma de una oficina.
Errores que salen caros
- Empezar por los acabados. Primero se decide cómo se trabaja; el suelo y el color vienen después.
- Olvidar la acústica en un espacio abierto. Es la queja que llega cuando la obra ya está pagada.
- No pedir permiso al propietario ni a la comunidad. En un edificio de oficinas hay normas de obra, horarios y montacargas.
- Dimensionar para hoy. La electricidad, la red y el clima tienen que aguantar el crecimiento previsto.
Qué te tiene que quedar por escrito
- Plano de distribución aprobado antes de empezar.
- Presupuesto por partidas, con mediciones y calidades.
- Calendario por fases, con las zonas que quedan fuera de uso cada semana.
- Garantías y certificados de las instalaciones.
Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Los metros de la oficina y un plano, si lo tienes.
- Cuántas personas trabajan y cuántas salas necesitas.
- Si la reforma es integral o qué partes quieres tocar.
- Si la oficina es tuya o alquilada, y qué dice el contrato sobre obras.
- Para cuándo la necesitas y con qué presupuesto orientativo cuentas.